Buscar este blog

domingo, 7 de octubre de 2012

ROBERTO ALCÁZAR Y PEDRÍN (Valenciana, 1941)



¡LIBRO DE PRÓXIMA APARICIÓN!
Interesados escribir a: pbaenapalma@gmail.com
Un recorrido nostálgico por la serie más popular del tebeo clásico español. Roberto Alcázar y Pedrín constituyó toda una enciclopedia para el lector de aquellos años, una ventana a la imaginación, a la geografía, a las razas del mundo, a la botánica, al hampa, a los monstruos y seres diabólicos, a la mujer pérfida, a la desamparada..., y también al ingenio y a la frescura de una forma nueva de lenguaje, el de Pedrín, que se instaló en la calle. Colección de culto, inmortal, cuando van a cumplirse 75 años de su aparición en 1941


_______________________________________________________________________________


Editorial: Valenciana
Año: 1941
Ejemplares:  1.219
Dibujos:  Vañó
Guión:  Puerto, Pedro Quesada, Jover...
Tamaño:  17 x 24 cm.  
Páginas:  16 y 10 + cubiertas
Precio:  60 y 75 cts. 1, 1,25, 1,50, 2, 3, 4, 5 y 6 pts.


Apología de mis dos primeros héroes

Colección de culto del tebeo español. La serie locomotora de Valenciana e incluso del sector en las primeras luces de este. Pocos personajes del tebeo han sido tan encumbrados y obscurecidos como la pareja formada por el Sr. Alcázar y su deslenguado escudero Pedrín. Pese a quien pese, sus números no ofrecen dudas sobre el papel preponderante que jugó esta serie. No sólo fue la primera en alcanzar el éxito, sino la más longeva, con diferencia: treinta y cinco años en cartel y 1.219 cuadernos. Toda una enciclopedia, una ventana a la imaginación, a la geografía, a las razas del mundo, a la botánica, al hampa, a los monstruos y seres diabólicos, a la mujer pérfida y a la desamparada..., y también al ingenio y frescura de una forma nueva de lenguaje, el de Pedrín, que incluso en ocasiones se instaló en la calle. Una colección inmortal, que tuvo de facha lo que servidor de cura.  

Roberto Alcázar y Pedrín encandilaba y enganchaba desde su primera lectura. Cualquiera de sus aventuras era marchamo de garantía a los ojos del primerizo lector. Apenas se tomaba contacto con la pareja uno tenía la sensación de estar frente a dos héroes privilegiados. El primero, encarnando como nadie la ley, la fuerza, la destreza; esgrimiendo toda suerte de virtudes: desde la elegancia a la inteligencia ¡Que manera de golpear a diestro y siniestro! ¡Qué estilismo tan depurado! Roberto era Dios, el hombre diez. Un ser sobrehumano, invencible. Y Pedrín?... pues eso, el vivo retrato de la astucia, la pillería personificada; un enano deslenguado de pantalón corto que se paseaba por la serie destilando provocación. Cada uno de sus movimientos anunciaba ingenio y sagacidad. Nada de lo que hacía era gratuito. Siempre alerta. Su vocabulario, de alta escuela creativa, rayaba la exquisitez objetiva cada vez que lo dirigía sobre algún malvado: insultos y expresiones que caricaturizaban magistralmente a la persona destinataria de su palabrería. Un verdadero maestro de la expresión callejera más genuina. 

Viñeta del cuaderno núm. 153


Es posible que estas flores que vierto puedan resultar excesivas o exageradas, puedo entenderlo. Quizás soy poco objetivo. Es probable que la razón de esta encendida defensa no sea más que una adulcorada respuesta a los comentarios peyorativos que sufrió la serie en estas últimas décadas. Si es así, está más que justificada mi defensa. Porque aunque no han sido muchos los críticos, afortunadamente, sí han sido mezquinos o poco afortunados. Salvo alguna excepción, pocas han sido las censuras hechas con la objetividad necesaria o conciencia clara respecto al tipo de producto que los señores Puerto y Vañó diseñaron. Roberto Alcázar y Pedrín no puede ser analizada desde la capacidad de discernir que ofrecen los años adultos; sobre todo si se hace a destiempo, cincuenta años después de que haber sido concebida. Es del género bobo que ilustrados hombres de letras hayan vertido sobre ella tan ridículos y desenfocados análisis. Y, casi siempre, desde una base irracionalmente documentada. Supongo que hasta sus mismísimos creadores --si es que llagaron a leer alguno de estos comentarios-- habrán descubierto horrorizados el daño irreparable que su osadía pudo ocasionar entre las gentes de aquella España al crear una colección así. Aunque bien pensado, lo más probable es que se echaran a reír ante tanto desatino. Oír y leer reflexiones como la de que los protagonistas representaban al régimen del General Franco; o que el Sr. Alcázar estaba inspirado en el fundador de la falange, José Antonio Primo de Ribera, no es para menos. Y no digamos ya de aquellos que veían en la relación de la pareja signos de homosexualidad. Puro esperpento.

Cuaderno núm. 25 de la primera edición

Roberto Alcázar y Pedrín no fue más, ni menos, que un producto que emergió de las circunstancias sociales de aquellos años. Una producción gestaba al amparo de una sociedad poco cultivada, condicionada en extremo. Una serie creada por gentes que mantuvieron el tipo y la dignidad frente a unas leyes ridículas que tenían como principal objetivo malograr cualquier tipo de renuevo social o político, ya fuese escrito o gráfico. En definitiva, un proyecto nacido de la imaginación y catarsis de unos jóvenes creadores que bebían en las únicas fuentes disponibles en aquellos años de racionamiento cultural. Con el valor añadido de haber sabido rastrear en el imaginario colectivo de manera brillante; en sus referentes más universales. Una herencia acumulada por el cine, la novela decimonónica en todas sus variables, el folletín y la calle. Dicho de otra manera, Roberto Alcázar y Pedrin fue el espejo sociológico de esos años, la destilación cultural de sus guionistas, sin que éstos tuvieran la más mínima intención de adoctrinar a nadie.

Si la serie pecó de algo, fue de éxito, de no haber sucumbido al fracaso, como le sucedió a la mayoría de sus coetáneas. Y en nuestro país --ya se sabe--, el éxito no siempre está bien visto, especialmente entre aquellos que parecen obligados escupir con la pluma, Ni siquiera cuando se trata de enjuiciar un producto no concebido para ellos, los mayores. Pero, ya se sabe, a lo largo de la historia han sido muchos los errores cometidos por los adultos al tachar de pueriles e intrascendentes las ilusiones y vivencias de los más pequeños.

Cuaderno núm. 47 de la primera edición

La compostura argumental de la serie pasó por diferentes procesos de creación. La tibieza inicial de conectividad entre cuaderno y cuaderno puesta de manifiesto por el dúo Puerto-Vañó, pronto desembocó en historias conclusivas con principio y final en cada nuevo ejemplar. La serie nació con dudas estructurales, como no podía ser de otra manera dadas las circunstancias que rodeaban a la industria editorial. Los cuadernos carecían de numeración; también de cabecera corporativa, lo que dificultaba sobremanera su identificación y coleccionismo. De ahí que los autores decidieran durante los primeros ejemplares cierta ligadura argumental, a pesar de que cada aventura estaba pensada para ser consumida de forma independiente, sin condicionantes argumentales. No obstante, mantuvo, como decimos, algunos elementos de enlace en un intento de arropar y promover su coleccionismo.
Cuaderno núm. 1 de la primera edición

Roberto Alcázar es un periodista inquieto y aventurero, que se dirige a Buenos Aires para hacerse cargo de una herencia. Viaja en el trasatlántico Neptunia. Lo mismo que Pedrín, un avispado mozalbete que transita escondido debido a su condición de polizón y que será pieza clave, junto a Roberto, en la tarea de evitar el robo de la colección de brillantes Gipsy que se encuentra a bordo. Una banda de encapuchados dirigida por el malvado Doctor Leyva serán los malos de la película. Así, Argentina, el barco Neptunia, su Capitán, la herencia de Roberto, etc., se convierten en elementos perdurables a lo largo de unos cuantos cuadernos. De hecho, en el segundo de ellos Roberto y Pedrín tendrán que lidiar de nuevo con Los piratas del aire, la banda de encapuchados capitaneada por el malvado Doctor Leyva. La obsesión de los ladrones por hacerse con la colección de brillantes Gipsy continuaba en la segunda entrega.
 Svintus, fragmento del cuaderno núm. 97
con el fondo alterado.

Y hasta aquí puedo contar. El resto son mas de un millar de historias --algunas de ellas, como la de El Hombre Diabólico, desarrolladas a través de varias entregas--. Aunque yo nunca he querido saber nada de los ejemplares de numeración alta. Me quedo con los trescientos o cuatrocientos primeros cuadernos. 

Cuaderno núm. 104 de la primera edición

Cuaderno núm. 2 de la edición de 1,25 pts. 


Página interior del cuederno núm. 79

14 comentarios:

  1. Yo también soy defensor a ultranza de esta memorable colección y estoy igualmente en contra de las injustas criticas que ha recibido.
    Al ser unos años más joven (tampoco muchos), conocí esta colección cuando era ya un éxito absoluto, y en seguida me quedé prendado de ella.
    Eso sí: los números que primero llegaron a mis manos fueron de los 500 a los 900, y son éstos precisamente los que me más me gustan, aunque es verdad que los primeros doscientos tienen un atractivo especial, por su frescura y su originalidad.

    Todavía estoy coleccionándola, dado que no la tengo completa.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Espero, Jesús, que mi comentario sobre los ejemplares de numeración alta no haya resultado peyorativo, simplemente no coincidieron con mis años de militancia en la serie. Además de que 1.219 ejemplares ocupan demasiado espacio y yo he preferido segmentar.

      Eliminar
    2. hola Jésus he caido en este artículo de refilon y supongo que ya tendrás toda la colección completa, pero decirte que yo he encontrado una tienda en Bilbao que vende la colección completa lector tebeo échale un ojo ya que yo me estoy dejando medio sueldo en la tienda de comprar colecciones de mi juventud

      Eliminar
  2. "Es del género bobo que ilustrados hombres de letras hayan vertido sobre ella tan ridículos y desenfocados análisis. Y, casi siempre, desde una base irracionalmente documentada": completamente cierto. La moda se inauguró en la transición, cuando algunos encontraron muy "in" llamar fascista al personaje, y otros les hicieron -les hacen- seguidismo de sus consignas, basadas todas sin excepción en la completa ignorancia acerca de la verdadera serie. media vida llevo intentando en todos mis escritos reivideincar la verdadera naturaleza de ésta; resulta desalentador que aún hace poco en una página web seguín volcándose las mismas idioteces nacidas de la ignorancia sobre Roberto Alcázar... cuando intenté razonar lo contrario, lo menos que me dijeron es fascista... ya ve usted que manera de despreciar y falsear nuestra cultura popular... muy propio de este país nuestro, tan dado a hacer alarde y presunción de la desmemoria... Una gran entrada, que le valdrá le califiquen de carca, franquista y vaya a saber cuántas cosas más, que inquisidores vocacionales nunca faltaron por estos pagos...

    ResponderEliminar
  3. No creo que esta modesta pero convencida defensa de los personajes vaya a alterar a muchos de estos desnortados críticos. Espero, como bien dices, que los enemigos de la serie se quedaran aparcados en aquellos años de la transición. Y si no es así, peor para ellos.

    ResponderEliminar
  4. Roberto Alcázar y Pedrín nos regalaron una colección de portadas verdaderamente extraordinaria, cuajada de un atractivo mágico. Y, claro, llevado por la misma inclinación que Paco, prefiero los tebeos de la que podríamos llamar su primera etapa. Y como los veo con los ojos de siempre, no puedo pensar más que lo que siempre pensé: que fueron un hermoso regalo para nuestra imaginación.

    ResponderEliminar
  5. Me parece muy bien que alguien defienda a la fabulosa colección que es Roberto Alcázar y Pedrín, porque ya estaban sobrando las malas críticas.
    Puede haya demasiada agresividad, pero después de todo la situación cultural de los españoles en esas épocas no era para irles con muchas literaturas, y la serie tenía la facultad de enganchar a los niños en ella, tal como lo hizo conmigo.
    En mi opinión, nunca mereció tantos desprecios y estoy encantado con esta página web, que por fin es justa con los fantásticos Roberto Alcázar y Pedrín :)...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenido al club, Justo, gracias por participar del blog. Me alegra coincidir contigo en la valoración de la que sin duda ha sido la colección más célebre del tebeo español. Saludos

      Eliminar
  6. ¿Alguien sabe dónde puedo conseguir ejemplares de Roberto Alcázar y Pedrín a partir del nº 495? He estado comprándolos en planetadeagostini.es, para mí la mejor manera de conseguirlos en buen estado, pero la colección que trae sólo es hasta ese número, y a mí me gustaría conseguir los 1.219.
    Si me podían decir algún lugar dónde comprar el resto... (y a poder ser rapidito, porque ir cazando ejemplar a ejemplar los 1.219 en las webs de subastas...).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. Hola justomaceda yo tengo ejemplares desde el 650 al 800 aprox. de la época de los años 60 si te interesan te hago una lista esacta de los que son y por anticipado te digo que están en inmejorable estado (diefembaquio@gmail.com)

      Eliminar
  7. Con ROBERTO y PEDRÍN pasé muchísimos ratos felices... Gracias a VAÑÓ, a la editorial Valenciana.. y a mi Madre q consintió esta afición mía, pues en los años 50, si traías malas notas enseguida le echaban la culpa "a q leías muchos TEBEOS"... ¡Cuantas colecciones se fueron a la estufa por esta causa!... Los niños de hoy se libran porque ningún padre se atreve a tirar la tele o la "maquinita"...y así les va a muchos.
    Gracias también a Vd., D. Francisco...Saludos
    Nota: Entre los comentarios anteriores he visto uno de "El ABUELITO"...Es una de las personas más enteradas de este mundillo nuestro, y un gran defensor de ROBERTO y PEDRIN

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola papalobo, yo también doy gracias a mi madre por inculcarme el amor a los tebeos y a estos personajes en concreto, como cuento en mi libro LA MAGIA DE MAGA. Saludos y hasta siempre.

      Eliminar
  8. Yo pasé muy buenos momentos con estos tebeos... y conservo los primeros números, del 1 al 200 y pico... también tengo los "Extras" que salieron... lo que me gustaría es tener los 1219 números... Los que crecimos con estos tebeos disfrutamos mucho con ellos y me parecen totalmente injustas las críticas que se hacen hoy en día. Creo que eran unos tebeos que no tenían otro afán que el de entretener... y los que tengo... me gusta releerlos.

    ResponderEliminar