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martes, 22 de mayo de 2012

CUENTOS ILUSTRADOS (Marco, 1939?)


Editorial: Marco
Año: 1939?
Ejemplares:  1?
Dibujos:  Varios
Guión:  Varios
Tamaño:  21 x 16 cm.
Páginas:  16 + cubiertas
Precio:  30 cts.


¿Semanario o tebeo? Quizás mitad y mitad. Tal vez estemos ante un producto híbrido, consecuencia del momento transitorio que vivía el país y por consiguiente el sector de la historieta. 

Su precio, 30 cts., así como el número de páginas, 16 más cubiertas, hacen pensar en un producto de finales de Guerra Civil. Incluso su contenido, una especia de quiero y no puedo, condicionado por el hacer histórico de Editorial Marco en el campo del semanario.


Es probable que se trate del primer cuaderno posbélico y de orientación aventurera de la editorial, antes de que los Darnís y Canellas Casals, entre otros, se pusieran manos a la obra con la homónima Cuentos Ilustrados y Gran Colección de Aventuras Gráficas. Esta última, como saben, regada de excelentes seriales: Vampiros del Aire, Los Navarros, Javier Montana, etc.

El título elegido era toda una declaración de intenciones de la editorial, acostumbrada como estaba a la zarabanda de sus revistas de anteguerra, como si los semanarios no merecieran el calificativo de ilustrados. Viendo la portada, uno puede pensar que Marco actuó con cierta coherencia: lo de los semanarios era dibujo, y esto que aparecía aquí era ilustración seria, realista. Aunque una vez dentro del cuaderno, la promesa se convertía en timo. Tan sólo una doble página central validaba esa supuesta orientación aventurera. El resto de las páginas era similar a cualquiera de los semanarios habituales anteriormente editados por este sello. Dos páginas de entre dieciséis no podían justificar una portada que prometía ver en acción a Los Cazadores de Fieras.

Cuadernos ilustrados fue tal vez una avanzadilla de lo que estaba por venir, de todas esas maravillosas series de Marco que tendrían su punto culminante hacia finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta: El Puma, El Caballero Negro, Castor el Invencible, Red Dixon, etc.

Poco tiempo después de la publicación de este cuaderno, la editorial dio paso a otra colección del mismo nombre anclada por completo en la viñeta aventurera. O quizás pudo tratarse de una continuación de la presente, reorientando formato y contenido. De ella hablaremos próximamente.


Cuaderno núm. 1



 Doble página interior
Autor desconocido


viernes, 18 de mayo de 2012

DETECTOR (Hispano Americana, 1951)











Editorial: Hispano Americana
Año: 1951
Ejemplares:  10
Dibujos:  Ripoll, Pedro Alférez, Julio Ribera...
Guión:  varios
Tamaño:  24 x 17 cm.
Páginas:  16 + cubiertas
Precio:  2 ptas.






EDITORIAL
La presente publicación pretende hacer pasar un rato entretenido a sus lectores y que estos adquieran, sin darse apenas cuenta, una serie de conocimientos que puedan serles muy útiles en ciertas ocasiones. Contando con asesoría jurídica y asesoría técnica, Detector pretende enseñar a odiar al delito y compadecer al delincuente, demostrando que no hay crimen sin castigo y que a la corta o a la larga el que obra mal acaba recibiendo su merecido en este mundo. Y hasta los que logran escapar a la justicia humana, que suelen ser bien pocos, no podrán eludir la justicia divina cuando después de su muerte tengan que rendir cuentas de sus actos ante Dios.
Cuaderno núm. 7   
La actividad productora de Hispano Americana dejó pocos caminos sin explorar. Detector fue un claro ejemplo de ese afán diferenciador y diversificador del sello que había revolucionado el sector del cuadernillo de aventuras allá por 1940.
Una revista gráfico-literaria, cimentada en el relato policial y detectivesco, que fue subtitulada Aventuras y Documentos Policíacos. De esa manera se eliminaba cualquier duda acerca del contenido que el lector iba a encontrar en su interior, al menos en su carácter conceptual. Un conglomerado de páginas y personajes que rezumaba género negro empapado de buenas dosis de misterio y escalofrío y cuyos primeros espadas fueron varios de los grandes personajes de las tiras del comic americano: Rip Kirby, Ferry Drake o Phillip Corrigan (Agente Secreto X-9), aquí presentado como Felipe Corrigan.
A los personajes USA, Detector sumó varias páginas o secciones con casos y protagonistas puestos en viñetas por un ramillete de autores autóctonos: Ripoll G, Pedro Alférez o Julio Ribera, impecables ellos en el trazo ensimismado de la cosa policial. La revista también tuvo sus buenas raciones de texto dedicadas a relatos, ficheros con problemas policiales y hasta asuntos criminales que el lector avispado debía resolver. Uno de sus colaboradores fue el catalán Eugenio Danyans de la Cinna, un famoso detective internacional especialista en ovnis, que fue presentado como asesor de la cabecera. También sería transformado en un personaje más de la revista, protagonizando varias aventuras de la mano de Ripoll.




Cuaderno núm. 9



Con todo, lo más curioso y diferenciador de la cabecera, amén de su declaración de intenciones –enseñar a odiar el delito y compadecer al delincuente-- fueron sus portadas, compuestas en su mayoría por fotografías coloreadas y con títulos tan llamativos como El extraño caso del cadáver de papel, El misterio de la lágrima celeste o La mujer que sabía demasiado, entre otros. Un tratamiento fotográfico novedoso y brillante pero que tal vez actuó de freno frente a su público objetivo, que no podía imaginar el aluvión de viñetas que la revista contenía en su interior. Quizás por eso las portadas volvieron a la fórmula tradicional, la del dibujo, cuando la colección alcanzaba el número ocho. Pero, por lo visto, ya era tarde. 

UN FINAL SORPRENDENTE
El dorso del cuaderno núm. 9 publicaba una especie de aviso bajo el título "Una noticia sensacional", en el que se anunciaba la desaparición de la colección en el próximo cuaderno debido a que su principal colaborador --el  sicólogo y detective Eugenio Danyans de la Cinna-- había sido requerido por el F. B. I... para tomar parte en ciertas investigaciones que sólo pueden realizarse por los procedimientos a que está acostumbrado nuestro héroe. Esto significa una suspensión momentánea de esta publicación, que no puede prescindir del asesoramiento técnico del citado detective. Pero Detector nunca más volvería a los quioscos.

Fue sin duda una de las cabeceras más curiosas y revolucionarias del tebeo autóctono, incluso a la hora de decir adiós.


Portada del cuaderno núm. 4, en la que aparece
el famoso detective Eugenio Danyans



Página interior con dibujos de Ripoll



Página interior con dibujos de Pedro Alférez



miércoles, 9 de mayo de 2012

CARMENCITA (A. Genies, 1949)









Editorial: Alberto Genies
Año: 1949
Ejemplares:  82?
Dibujos:  Luís Poch, Fernándo Martínez, 
Salvador Valls, Carmen Barbará...
Guión:  Varios
Tamaño:  15 x 21
Páginas:  10 + cubiertas
Precio:  1 pta.






En una entrada anterior, dedicada a Suplemento Carmencita, comentábamos el proyecto editorial llevado a cabo por el dibujante y guionista Alberto Genies, autor barcelonés de gran personalidad que lamentablemente no se prodigaría en exceso.

El primer trabajo que vio la luz bajo el sello editorial de Genies fue la presente colección, Carmencita, que tuvo una puesta de largo de lo más primoroso, como ninguna otra colección del segmento de hadas lo había tenido antes. Ni tampoco después. Lo de ser monaguillo antes que fraile, facilitó que el dibujante --ahora también empresario-- proyectase su primera cabecera dotándola de novedosos atributos o valores diferenciales.

A la belleza de las portadas, sumó un nivel cromático y de impresión inusual en la época, además de una selección de autores de gran sinergia estética con los propósitos de la cabecera, entre los que destacaban Luis Poch, Carmen Barbará, Salvador Valls, M. Rosa Padullés, Fernando Martínez, José Mira, J. Guilimany y el propio Alberto Genies. Cada uno con su estilo, pero todos sumando méritos estilísticos, dotando a la colección de una personalidad y elegancia desconocida en el tebeo de hadas. Personalidad que no evitaba apreciar las diferencias entre autores, pues nada tenía que ver el dibujo peripuesto y candoroso de Salvador Valls o Carmen Barbará, con el trazo dinámico de Luis Poch --que en ocasiones parecía recordar al de un tebeo de acción en toda regla--, o el garboso y esbelto de Fernando Martínez.

Un carácter estilizado que venía como anillo al dedo a la pléyade de caballeros, princesas, hadas, castillos, dragones, brujas y malvados; todo con un trasfondo a veces tierno y otras épico, pero siempre elegante, soñador. Con todo, lo mejor fueron las portadas, en las que destacaba la filigrana estilística en la vestimenta de los personajes. 

La cabecera tuvo también una relación con el lector muy singular, personalizada en una supuesta Carmencita –a veces incluso de carne y hueso-- que con frecuencia se dirigía a los seguidores de la serie y que, entre otras cosas, ofrecía la posibilidad de que estos viesen su foto publicada.

Recortable encartado en el cuaderno núm. 27
Creación de Carmen Barbará

El otro gran regalo de Carmencita fueron sus láminas de recortables, la mayor parte de ellas espléndidamente realizadas por Carmen Barbará, que hizo aquí un ejercicio brillante de creatividad y sabiduría del mundo de la moda. Mari-Lu, Carolina, Mary Cruz, Tere…, y así hasta ochenta y tres muchachitas a las que rodeaban diez o doce vestidos y complementos por lámina. En un primer momento  fueron encartadas dentro de cada tebeo. Más tarde, cuando la colección alcanzaba el núm. 35, pasaron a ser impresas en la contraportada, con el consiguiente quebranto que ello representaba para la integridad del cuaderno si a alguien se le ocurría recortarlas.     



 Cuaderno núm. 23
Portada de Fernando Martínez




Cuaderno núm. 27
Portada de Luís Poch



Cuaderno núm. 64
Portada de Salvador Valls





viernes, 4 de mayo de 2012

HÉROES DEL OESTE (Rehabram, c. 1947)










Editorial: Rehabram
Año: c. 1947?
Ejemplares:  7?
Dibujos:  J. Sánchez - L. Gutierrez
Guión: 
Tamaño:  20,5 x 32 cm.
Páginas:  10 + cubiertas
Precio:  1.50 pta.





Una de esas cabeceras en las que resulta difícil destacar valor o mérito alguno, como no sea el de haber colocado en los quioscos al menos siete entregas. Un proyecto editorial de pocas luces y muchas sombras, pero no por ello exento de sabor y encanto. Fue editada por Rehabram, editora ubicada en Villena (Alicante), en unos momentos de vorágine productora del sector.
La colección basó sus guiones en personajes y leyendas del oeste americano, por decir algo, siguiendo la promesa del título de cabecera: Los hermanos Dalton, Buffalo Will, Sting-Bull, Rurales de Texas... y hasta un héroe del cine de caballistas: Hot Gibson, que por ese tiempo competía en popularidad con el mismísimo Tom Mix y cuyo título no tuvo desperdicio: El niño de la pólvora. Cada entrega fue anunciada con amplia y pomposa retórica al dorso del cuaderno anterior.
También dio cabida a otros supuestos héroes que, salvo en su casa (me refiero a la casa del guionista o dibujante), nadie conocía ni por asomo: Jack Russell, Roy Gibson, Rex Kindale. Todo muy raro. O muy curioso: como la supuesta alteración de algunos nombres famosos. Aunque bien pudo tratarse de pura desinformación editorial. El caso es que en el dorso de algunos cuadernos Buffalo Bill fue anunciado como Búffalo Will; luego, una vez el cuaderno en la calle, el error era subsanado. No así el de Sitting Bull, que fue anunciado como Sting-Bull y así se quedó. Cosas de no tener Internet a mano o una buena enciclopedia. 

Además de los siete cuadernos aparecidos, de los que podemos dar fe, la editorial llegó a publicitar otros tantos títulos, de los que no se tiene constancia alguna de su aparición.
Héroes del Oeste saludaba así a sus lectores: "Desde estas páginas damos nuestra más expresivas gracias a todos los niños de España por la calurosa acogida que han dispensado a los primeros números de nuestra colección. Y en recompensa a ello, y sin mirar sacrificio alguno, les prometemos que iremos superándonos si cabe, reuniendo todos los datos posibles de aquellos hombres valientes y audaces que supieron dar su sangre por la grandeza de su pueblo. La dirección de Ediciones Rehabram está contenta y orgullosa por haber conseguido al fin dar a los chicos la colección de cuadernos infantiles que hará época y será el tesoro más preciado de todos sus lectores". Como ven, una declaración de intenciones suponemos que honesta, pero escasamente juiciosa, a tenor de la nula calidad grafica aplicada a sus cuadernos, la mayor parte de ellos dibujados por J. Sánchez.      
La cabecera constituyó a la postre la única iniciativa en el ámbito de la viñeta de Ediciones Rehabram, allá por el año 1947. Y también fuera de la viñeta, pues sólo se conoce una producción más en el haber de este cándido sello, en este caso relacionada con el universo del cromo. Cromos que fueron comercializados en sobres como producto independiente --aunque asociados a la serie--, al precio de 1 Pts. Cada sobre contenía ocho estampas de los personajes que supuestamente aparecían o iban a aparecer en los cuadernos. Una novedosa estrategia comercial que, visto lo visto, no contribuyó demasiado.  

Cuaderno núm. 3
Arriba: Cuaderno núm. 4 y fragmento de contraportada con textos e imagen 
de un próximo cuaderno protagonizado por Hoot Gibson





 Página interior cuaderno núm. 5