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viernes, 7 de septiembre de 2012

EL ESPADACHÍN DE HIERRO (Toray, 1949)













Editorial: Toray

Año: 1949
Ejemplares:  9
Dibujos:  Manuel Gago
Guión:  Gago / Ayné
Tamaño:  17 x 24 cm
Páginas:  10 + cubierta
Precio:  1,25 pts.




El sello Toray amaneció al tebeo hacia mediados de los años 40. La editora fundada y dirigida por Antonio Ayné Arnáu, primo del famoso historietista, inició su andadura de forma pausada y prudente, consciente sin duda de su bisoñez sectorial. Sus primeras aproximaciones al sector mostraron esas dudas y carencias. Cabeceras desestructuradas y de poca enjundia que sirvieron cuanto menos de trampolín hacia nuevos horizontes.
En un plazo de cinco años, Toray había incorporado progresivamente a un grupo de autores de primer orden: Iranzo, Ayné, Rosa Galcerán, Pedro Alférez, Juez, Martínez, Ripoll y Boixcar, entre otros, lo que demostraba su gran visión comercial. Autores todos ellos del entorno barcelonés, cercanos, como entonces era aconsejable para los intereses de ambas partes. Pero la editorial no era ajena a los logros de otras editoriales, como era el caso de Valenciana con su Guerrero del Antifaz, que por ese tiempo (1949) estaba causando una adhesión consumista formidable. Toray y Gago contactaron y llegaron a un acuerdo de colaboración que pasaba no sólo por Manuel sino también por su hermano Luís. Si Toray quería tener al bueno, debía de tragar también con el hermano menos bueno, Luís Gago, que participó del acuerdo con la colección de bolsillo Diamante Negro. Fruto de esa colaboración con el gran Manuel Gago fue esta impecable puesta en escena que representó El Espadachín de Hierro. Estética y brillante como pocos trabajos del autor. Abordada por Gago como lo que era, una oportunidad única de zafarse de las garras de Editorial Valenciana. 
 Cuaderno núm. 4

La esperanza de un nuevo futuro para la familia duró poco, el tiempo justo que tardó Valenciana en tomar conciencia del abismo que se avecinaba si perdía a su gran pilar. Tampoco Gago estaba por la labor de desplazar a toda su familia a Barcelona, como parece que exigía Toray. De manera que todo lo bueno que proyectaba Boy Less –así se llamaba el protagonista sin la máscara— se perdió para siempre cuando se habían publicado nueve cuadernos. Manuel Gago volvió al redil, ahora con un contrato en exclusiva que ataba más que las cadenas de una mazmorra, y el Espadachín de Hierro se convirtió en un tránsfuga con nuevo nombre: El Espadachín Enmascarado, ni más ni menos, aunque el personaje no era del todo una novedad, Gago lo había ofrecido a Valenciana años atrás, antes de del acuerdo con Toray, pero la editora valenciana lo había rechazado.
El guión, obra de Gago y del editor Ayné, se enmarca en Londres durante el reinado de Enrique VIII. El Espadachín de Hierro, nombre por el que es conocido Boy Lees antes incluso de recurrir a la máscara, está a punto de casarse con la bella Lena. Pero a Lena le sale un pretendiente poderoso y cruel que exige su mano por las buenas o por las malas. Al espadachín no le queda otro remedio que batirse en duelo con el malvado acosador. Lo demás lo pueden imaginar: la corte de Londres tendrá un malvado menos y un enmascarado más. 
En fin, como dice Pedro Porcel en su delicioso libro Tragados por el Abismo, una pena que Gago no pudiera escapar a tiempo de Valenciana y haber regalado a sus seguidores otro tempo narrativo, libre de la excesiva hiperactividad a la que se vio obligado a partir de entonces. Aunque aquí tampoco llegó al nivel que cabía esperar de una colaboración que podía abrirle nuevos horizontes.  

 Cuaderno núm. 2
Arriba (en pequeño) portada del cuaderno núm. 4


Interior del cuaderno núm. 4

sábado, 1 de septiembre de 2012

EL DIABLO VERDE (A. Genies, 1949)











Editorial: Alberto Genies
Año: 1949
Ejemplares:  14?
Dibujos:  José Mira
Guión:  José Mira
Tamaño:  16 x 21
Páginas:  10 + cubiertas
Precio:  1,25 pts.





Primera y casi única edición de esta exquisita editora en el género aventurero. La otra excepción fue Héroes de la Aventura, también en 1949, serie que ya hemos comentado aquí anteriormente.
La historia: El Diablo Verde (con antifaz), surge tras la usurpación de poder llevada cabo por el emperador Gerard contra el legítimo jefe de la nación, el Conde de Chateau Noir, después de éste sea asesinado junto a su primo en una emboscada. El Diablo Verde y varios nobles enemigos del emperador se levantan en armas con intención de derrocarlo. Historia de espadachines y tirabuzones, como los que lucía el protagonista.
Buen trabajo de documentación histórica y estilismo, con sombreros emplumados, chaquetas ajustadas a la cintura, guantes y botas de cuero, incluso volados de encaje. Y las pelucas, trenzas y tirabuzones tan propias de la época. Capa y espada al más puro estilo Luís VIV.
La colección tuvo como autor grafico a José Mira, un aseado dibujante que no lograría destacar en exceso en el sector, al menos en cuanto a cantidad de obra. Con todo, y como sucedía una vez sí y otra también en esta editora, las portadas respiran un aire de gran plasticidad, composiciones que en su mayoría ponen de manifiesto el buen hacer de este autor.
Se dio una circunstancia destacable en ese mismo año de 1949. Y es que a la colección A. Genies le salió un competidor directísimo; tanto que hasta su apellido tuvo idéntico tinte. Máscara Verde era su título, un héroe enmascarado diseñado por Borné y editado en Galicia bajo el sello Cíes. Suponemos que fue cosa de puro azar y no algo premeditado. La realidad es que no eran demasiadas las alternativas coloristas disponibles para asignar a una máscara, teniendo en cuenta que el negro estaba más utilizado y el rojo no podía ser por razones obvias.

Pero el gran misterio que rodea a este personaje es su dualidad editora, ya que unos meses antes de la edición de A. Genies había sido presentado bajo el sello de Ibero Americanas. Aunque al parecer este inicial intento no pasó del primer ejemplar. Muy probablemente, el motivo de este trasvase viniera motivado por el cambio de orientación que operó Ediciones Ibero Americanas, que en 1948 dejó de lado al tebeo para centrase en otro tipo de publicaciones.  

El Diablo Verde de A. Genies logró alcanzar al menos 14 ejemplares.


ANEXO del 18 de febrero de 2013

Según información facilitada por Eduardo Hernández de Zaragoza, el relato llegó a contar en algún momento con tres Diablos Verdes en tareas justicieras. El primero de ellos correspondió a la Condesa de Chateau Noir; el turno siguiente sería para Dufort, un protegido de ésta. Y en último lugar, su hijo. Todos en lucha contra el usurpador y emperador Gerard.   

Cuaderno núm. 2


Página interior del cuaderno núm. 2

lunes, 27 de agosto de 2012

VÍCTOR, ALICIA Y EL PROFESOR GUILLERMO DE ÁLAVA (J. L. AGUILAR, 1943)











Editorial: J. L. Aguilar
Año: 1943
Ejemplares:  6
Dibujos:  Hermanos Conesa
Guión: 
Tamaño:  22 x 30 cm
Páginas:  14 + cubierta
Precio:  1,50 pts.




La colección podría resumirse como de inspiración Flashgordiana realizada por un pariente cercano a Eduardo Vañó; aunque también podría ser que el tal Víctor --el protagonista principal-- fuese un hermano gemelo de Roberto Alcazar. Eso sí, un hermano algo mas faldero que el tutor de Pedrín, como pueden comprobar en la imagen de la primera página del cuaderno aquí reproducida.
Víctor es el aventurero elegante, el trotamundos; un hombre abnegado y defensor de causas justas. Alicia es su prometida, una chica casamentera que en el momento de su boda ve como su novio la deja plantada para acudir en ayuda de su amigo el profesor. Y el profesor es el profesor, un viejo sabio inventor de cosas tan extravagantes como los Rayos Z, un artilugio capaz de paralizar cualquier motor que se ponga a tiro. Por no hablar de sus Aero-Cohetes desintegradores, capaces al mismo tiempo de exhalar un gas que los hace invisibles al enemigo.
Luego está el malvado de turno, chino para variar, llamado Fu-Ching, capaz de cualquier cosa con tal alcanzar el poder absoluto sobre la tierra. Incluso de utilizar a su hija, la bella Lirio del Agua, para engatusar a Víctor y ganarlo para su causa. En fin, un folletín en toda regla, tan ingenuo como delicioso.
La autoría gráfica recayó en los Hermanos Conesa, tan desconocidos como esforzados, con un dibujo muy influenciado al principio por Eduardo Vañó, aunque menos esquemático, con mayor aplicación en el detalle, en los fondos y sombreados.    
J. L. Aguilar fue uno de esos sellos surgidos al amparo de la singular eclosión posbélica del cuaderno aventurero. Y lo hizo de manera ambiciosa, de ahí que la mayor parte de sus cabeceras tuviesen un generoso formato, una buena calidad de impresión y un soporte de espléndido gramaje. Pero, sobre todo, J. L. Aguilar sorprendió incorporando un plus de color en las páginas interiores de la mayoría de sus cabeceras, un cromatismo desconocido en el mercado hasta el momento. Aunque su precio también era de campeonato para aquellos tiempos, 1,50 ptas., algo que sin duda acabó pasando factura a esta infortunada editorial que cerraría sus puestas cuando apenas llevaba un año en activo.  
Portada del supuesto núm. 1. 
Otras fuentes señalan al cuaderno titulado La Ciudad Submarina como el primer ejemplar


Página interior del cuaderno titulado En poder de Fu-Ching, supuesto núm. 1

viernes, 17 de agosto de 2012

DICK MORLAND (Bruguera, 1948)










Editorial: Bruguera
Año: 1948
Ejemplares:  6
Dibujos:  Miguel Quesada 
Guión:  Pedro Quesada
Tamaño:  17 x 24 cm
Páginas:  10 + cubierta
Precio:  1,25 pts.





Segundo western de Miguel Quesada para Editorial Bruguera, después de producir Ted el Pelirrojo, cuando este precoz y a la postre genial dibujante contaba con apenas 15 años. Quince añitos --empezó con 13 en La Pandilla de los Siete--, y ya trabajando para uno de los grandes sellos del país.
La colección se situó dentro de género Western, con una trama sórdida y fría como la alta montaña que la sustentaba. Un escenario en el que Dick y su novia Alicia Gray tienen que lidiar con bandidos de la peor calaña y con los indios cherokees. También contra un hermano de Alicia, de lo más bruto, responsable del secuestro del padre de Dick.
Curioso cuanto menos el guión, obra del otro Quesada, Pedro, que planteaba alguna que otra situación atípica para un tebeo de esos años, como la que se daba en el cuaderno núm. 3, cuando Alicia y Dick visitan al hermano de la primera. Este desconoce que Alicia pertenece a su misma sangre y tampoco quiere reconocerlo cuando su hermana se lo dice. Es un fuera de la ley y no está para mucha pleitesías. Pero tiene dudas de que la mujer esté diciendo la verdad, por lo que decide que deben besarse para probar sentimientos. Lo curioso es la reacción de Dick Morlan, oponiéndose a ello y advirtiendo a la chica que debe estar segura antes de dar ese paso. También es curiosa la manera que tiene Alicia (ver viñeta) de preparase para el beso, como si este fuese a ir destinado a sus labios. Quizás por aquel entonces el beso de un desconocido, por casto que fuera, era una cosa muy grave. Corría 1948 y los hermanos Quesada tenían 15 y 22 años.      

Miguel Quesada, que por ese tiempo seguía bajo tutela de su maestro Manuel Gago, presentó un personaje desviado del cowboy al uso, un héroe con cierto aire de señoritingo que recordaba al típico charro mejicano, aunque sin el sombrero característico de este. 
Cuando Dick Morlan alcanzaba el cuaderno número 6, puso fin a su andadura con un título que parecía también anunciar la frustración editorial. El Fin de la Aventura

Cuaderno núm. 3



Página interior del cuaderno núm. 3