Año: 1949
Ejemplares: 28
Dibujos: Pedro Alférez
Guión: Federico Amorós
Tamaño: 12 x 17 cm.
Páginas: 18 + cubiertas
Precio: 1 pta.
En alguna entrada anterior hemos comentado la llegada del valenciano Federico Amorós a Grafidea, producida tras la negativa de Valenciana a aceptar su propuesta de guión del Jinete Fantasma. La editorial levantina habría justificado su negativa aludiendo que no tenía interés la edición de un nuevo enmascarado, que con El Guerrero del Antifaz ya iban más que servidos.
A Federico Amorós no le quedo otro remedio que ofrecer su
personaje a otras editoriales. Y Grafidea fue la que estuvo más avispada, la más afortunada, pues el éxito de la cabecera no se
hizo esperar. Entre otras cosas porque la interpretación gráfica que llevó a cabo un tal Ambrosio (Ambrós) fue todo un descubrimiento sectorial, aplicando un
trazo desenfadado y sarcástico hasta el momento desconocido.
A El Jinete
Fantasma (1947) le siguieron en Grafidea creaciones como El Capitán
Sol (1948) La máscara de los dientes
blancos (1948) y la presente Mascarita
(1949). Todas ellas protagonizadas, igualmente, por un personaje enmascarado. Y
todas ellas salidas, asimismo, de la inventiva de Federico Amorós. ¿Casualidad?
Creo que no. Me inclino a pensar que la retahíla de héroes de rostro oculto buscaba
proseguir la exitosa senda iniciada por el primero de los títulos. El tiempo
demostraría que no todo el monte era orégano, ni todos los dibujantes tenían
las virtudes de Ambrós, dicho esto con el mayor respeto por el trabajo de José
Grau, Martínez Osete y Pedro Alférez, que fueron los autores –excelentes, por
cierto-- de las tres cabeceras mencionadas que siguieron a continuación.
El relato de Mascarita
pretendía recuperar el escenario de la baja California del Jinete Fantasma, en el México de 1836, cuando los tejanos luchaban contra
el invasor yanqui. La historia tiene su inicio en la hacienda de los Díaz, en
una noche de tormenta. La señora de la casa está a punto de dar a luz. Un
parto, un padre obsesionado con una descendencia masculina y dos bebés que
llegan al mundo: niño y niña. Los criados deciden hacer desaparecer a la niña,
ante el temor de que el amo monte en cólera. Pero se equivocan de bebe y es al
niño a quien hacen desaparecer, entregándolo a un matrimonio errante que viaja
en un carromato en esa noche de tormenta. Niño y niña crecerán por separado, ajenos
a su pasado, hasta que uno de ellos se convierte en Mascarita. ¿Adivinan quién?
Pedro Alférez, autor esencial en el despegue de Ameller,
donde se había iniciado con personajes de trazo humorístico, incluso infantil,
propone aquí un trabajo aseado de gran nivel expresivo. Su llegada a Grafidea había
tenido lugar un año antes de la presente colección, con algunos cuadernos de La mano que aprieta (1948) en
alternancia con Martínez Osete. Autor, este último, que también tomará aquí el relevo de Alférez en algunos cuadernos en el último tercio de la colección. Concretamente en el interior del cuaderno núm. 19 y en varios de los números siguientes, incluidas varias portadas.
Pedro Alférez, otro dibujante de calidad que merecería mayores reconocimientos. Un abrazo y feliz año.
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