
Editorial: Toray
Año: 1949
Ejemplares: 9
Dibujos: Manuel Gago
Guión: Gago / Ayné
Tamaño: 17 x 24 cm
Páginas: 10 + cubierta
Precio: 1,25 pts.
El sello Toray amaneció al tebeo hacia mediados de los años 40. La editora fundada y dirigida por Antonio Ayné Arnáu, primo del famoso historietista, inició su andadura de forma pausada y prudente, consciente sin duda de su bisoñez sectorial. Sus primeras aproximaciones al sector mostraron esas dudas y carencias. Cabeceras desestructuradas y de poca enjundia que sirvieron cuanto menos de trampolín hacia nuevos horizontes.
En un plazo de cinco años, Toray
había incorporado progresivamente a un grupo de autores de primer orden:
Iranzo, Ayné, Rosa Galcerán, Pedro Alférez, Juez, Martínez, Ripoll y Boixcar,
entre otros, lo que demostraba su gran visión comercial. Autores todos ellos
del entorno barcelonés, cercanos, como entonces era aconsejable para los
intereses de ambas partes. Pero la editorial no era ajena a los logros de otras
editoriales, como era el caso de Valenciana con su Guerrero del Antifaz, que
por ese tiempo (1949) estaba causando una adhesión consumista formidable. Toray
y Gago contactaron y llegaron a un acuerdo de colaboración que pasaba no sólo
por Manuel sino también por su hermano Luís. Si Toray quería tener al bueno,
debía de tragar también con el hermano menos bueno, Luís Gago, que participó
del acuerdo con la colección de bolsillo Diamante Negro. Fruto de esa
colaboración con el gran Manuel Gago fue esta impecable puesta en escena que
representó El Espadachín de Hierro. Estética y brillante como pocos trabajos del
autor. Abordada por Gago como lo que era, una oportunidad única de zafarse de
las garras de Editorial Valenciana.
Cuaderno núm. 4
La esperanza de un nuevo futuro
para la familia duró poco, el tiempo justo que tardó Valenciana en tomar
conciencia del abismo que se avecinaba si perdía a su gran pilar. Tampoco Gago
estaba por la labor de desplazar a toda su familia a Barcelona, como parece que
exigía Toray. De manera que todo lo bueno que proyectaba Boy Less –así se
llamaba el protagonista sin la máscara— se perdió para siempre cuando se habían
publicado nueve cuadernos. Manuel Gago volvió al redil, ahora con un contrato
en exclusiva que ataba más que las cadenas de una mazmorra, y el Espadachín
de Hierro se convirtió en un tránsfuga con nuevo nombre: El Espadachín
Enmascarado, ni más ni menos, aunque el personaje no era del todo una novedad, Gago lo había ofrecido a Valenciana años atrás, antes de del acuerdo con Toray, pero la editora valenciana lo había rechazado.
El guión, obra de Gago y del
editor Ayné, se enmarca en Londres durante el reinado de Enrique VIII. El
Espadachín de Hierro, nombre por el que es conocido Boy Lees antes incluso de
recurrir a la máscara, está a punto de casarse con la bella Lena. Pero a Lena
le sale un pretendiente poderoso y cruel que exige su mano por las buenas o por
las malas. Al espadachín no le queda otro remedio que batirse en duelo con el malvado
acosador. Lo demás lo pueden imaginar: la corte de Londres tendrá un malvado
menos y un enmascarado más.
En fin, como dice Pedro Porcel en
su delicioso libro Tragados por el Abismo, una pena que Gago no pudiera
escapar a tiempo de Valenciana y haber regalado a sus seguidores otro tempo
narrativo, libre de la excesiva hiperactividad a la que se vio obligado a
partir de entonces. Aunque aquí tampoco llegó al nivel que cabía esperar de una
colaboración que podía abrirle nuevos horizontes.
Cuaderno núm. 2
Arriba (en pequeño) portada del cuaderno núm. 4