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sábado, 13 de enero de 2018

MAS-LEY (Ediciones Imán, c.1945)


Editorial:  Ediciones Imán
Año:   c. 1945
Ejemplares:  1
Dibujos:   Francisco Hidalgo
Guión:   F. M. Hortas
Tamaño:   17 x 12 cm.
Páginas:   18 + cubiertas
Precio:   0,75 ptas.


En una entrada anterior comentábamos la singularidad de Ediciones Imán, editorial de mínima entidad gestora y más mínima aún suerte comercial. Este tipo de editoriales respondieron habitualmente a un mismo perfil: ilusión y osadía de un lado, y falta de experiencia y recursos en otro. Como suele suceder en efervescencias así, pocas fueron las firmas amanecidas en la década de los años cuarenta que lograron eludir el fracaso. Y menos aún la mencionada editorial, cuyo nivel de infortunio no tuvo parangón: cuatro cabeceras y ni una logró ir mas allá del primer ejemplar. Todo un record sin parangón en el tebeo español.
Mas-Ley fue una de esas cuatro cabeceras malditas; las otras llevaron por título Máscara Roja, El Soberano del espacio y Gansters, aunque puede que esta última no fuese un proyecto con ánimos de continuará, sino un cuaderno monográfico al uso y costumbre de la época. En todo caso, tampoco aquí se llegó a editar más de un cuaderno.
Editada en formato reducido (17 x 12 cm.) Más-Ley fue dispuesta con una foliación que alcanzó 18 páginas, además de su correspondiente portada y dorso, aunque sólo ocho de ellas correspondieron al personaje central. El resto de páginas se repartía entre una aventura titulada Lucha a muerte en la jungla y miscelánea varia.
Fue presentado por la editorial como “El héroe deportista asombro de la policía americana”. No tanto por sus logros deportivos, sino por las hazañas justicieras que protagonizaba. En esta su única aventura Más-Ley es perseguido por la policía por culpa de un ladrón de bancos que se hace pasar por él. Uno de esos héroes de personalidad desdoblada que tanto abundaron luego en el tebeo español. 
Además del cuaderno abajo reproducido, Ediciones Imán anunció la aparición de una segunda entrega (La marca justiciera) que, al parecer, nunca llegó a ver la luz.

Un jovencísimo Francisco Hidalgo fue el encargado de dar vida gráfica a este elegante justiciero urbano de sombrero y antifaz.


Portada e interior del cuaderno núm. 1

lunes, 1 de enero de 2018

MASCARITA (Grafidea, 1949)








Editorial:  Grafidea
Año:   1949
Ejemplares:  28
Dibujos:  Pedro Alférez
Guión:  Federico Amorós
Tamaño:   12 x 17 cm.
Páginas:   18 + cubiertas
Precio:   1 pta.




En alguna entrada anterior hemos comentado la llegada del valenciano Federico Amorós a Grafidea, producida tras la negativa de Valenciana a aceptar su propuesta de guión del Jinete Fantasma. La editorial levantina habría justificado su negativa aludiendo que no tenía interés la edición de un nuevo enmascarado, que con El Guerrero del Antifaz ya iban más que servidos.
A Federico Amorós no le quedo otro remedio que ofrecer su personaje a otras editoriales. Y Grafidea fue la que estuvo más avispada, la más afortunada, pues el éxito de la cabecera no se hizo esperar. Entre otras cosas porque la interpretación gráfica que llevó a cabo un tal Ambrosio (Ambrós) fue todo un descubrimiento sectorial, aplicando un trazo desenfadado y sarcástico hasta el momento desconocido.   
A El Jinete Fantasma (1947) le siguieron en Grafidea creaciones como El Capitán Sol (1948) La máscara de los dientes blancos (1948) y la presente Mascarita (1949). Todas ellas protagonizadas, igualmente, por un personaje enmascarado. Y todas ellas salidas, asimismo, de la inventiva de Federico Amorós. ¿Casualidad? Creo que no. Me inclino a pensar que la retahíla de héroes de rostro oculto buscaba proseguir la exitosa senda iniciada por el primero de los títulos. El tiempo demostraría que no todo el monte era orégano, ni todos los dibujantes tenían las virtudes de Ambrós, dicho esto con el mayor respeto por el trabajo de José Grau, Martínez Osete y Pedro Alférez, que fueron los autores –excelentes, por cierto-- de las tres cabeceras mencionadas que siguieron a continuación.
El relato de Mascarita pretendía recuperar el escenario de la baja California del Jinete Fantasma, en el México de 1836, cuando los tejanos luchaban contra el invasor yanqui. La historia tiene su inicio en la hacienda de los Díaz, en una noche de tormenta. La señora de la casa está a punto de dar a luz. Un parto, un padre obsesionado con una descendencia masculina y dos bebés que llegan al mundo: niño y niña. Los criados deciden hacer desaparecer a la niña, ante el temor de que el amo monte en cólera. Pero se equivocan de bebe y es al niño a quien hacen desaparecer, entregándolo a un matrimonio errante que viaja en un carromato en esa noche de tormenta. Niño y niña crecerán por separado, ajenos a su pasado, hasta que uno de ellos se convierte en Mascarita. ¿Adivinan quién?

Pedro Alférez, autor esencial en el despegue de Ameller, donde se había iniciado con personajes de trazo humorístico, incluso infantil, propone aquí un trabajo aseado de gran nivel expresivo. Su llegada a Grafidea había tenido lugar un año antes de la presente colección, con algunos cuadernos de La mano que aprieta (1948) en alternancia con Martínez Osete.

























Portada y página interior de los cuadernos núm. 25 y 8, respectivamente
(Pruebas de imprenta para censura)

sábado, 16 de diciembre de 2017

NUEVAS AVENTURAS DE CARPETA (Marco, 1950)



Editorial:  Marco
Año:   1950
Ejemplares:  2?
Dibujos:  Eugène Gire
Guión:  Eugène Gire
Tamaño:   8 x 17 cm.
Páginas:   32 + cubiertas
Precio:   1 pts.






Algunas de las grandes editoriales españolas de tebeos recurrieron con cierta frecuencia a material foráneo para seguir engordando su catálogo comercial. Editorial Marco fue una de ellas, con series como Guerra a la tierra (1945), Poncho Libertas (1945), El Capitán Fantasma (1947) y alguna más, como la que aquí comentamos. Todas ellas con escasa fortuna comercial.

El personaje que Marco llamó Carpeta fue en realidad una creación de procedencia francesa publicada por vez primera en 1945 en la revista Valliant. Obra de Eugène Giroud, más conocido con Eugène Gire, la serie fue publicada en origen con el nombre de Les aventures de R. Hudi. Marco adquirió los derechos de la serie para la revista P.B.T. (1948), una vieja cabecera de 1935 que había sido frenada por la guerra civil y que ahora volvía a renacer en un formato adaptado a los tiempos. Las aventuras de R. Hudi tuvo el honor de presidir la portada de la revista. Pero no de brillar: el abigarramiento de las viñetas, propiciado por la reducción de tamaño respecto a la edición original, dificultó lo suyo. Tampoco ayudó mucho el barroquismo propio del dibujo de Gire, cargado de elementos y detalles difíciles de asimilar por el ojo humano con esas proporciones. Y menos, si como solía suceder con frecuencia, los registros de impresión no eran del todo buenos. Existía algo indigesto en esas páginas, un carácter confuso al que también contribuía la caterva de personajes que se movían por la serie --una especie de la famosa Pandilla cinematográfica (Our Gangs) creada en tiempos del cine mudo por Hal Roach--. Tampoco ayudaba el nombre, de pronunciación forastera, a todas luces inapropiado para el lector infantil.


P.B.T. Núm. 1 (marco, 1948)

Pocos cuadernos después de iniciada la nueva andadura de P.B.T., Marco pareció tomar conciencia de que algo no funcionaba en su serie franquicia, decidiendo cambiar el título inicial por el de Las aventuras de Carpeta. Nombre que quizá la acercaba un poco al lector, pero que no paliaba en absoluto el resto de inconvenientes señalados. Aun así, Las aventuras de Carpeta se mantuvieron en la portada de la revista casi hasta el fin de sus días, que no fueron muchos, todo hay que decirlo.  

Y de ahí, uno o dos años después, en 1950, llegamos a la presente colección: Nuevas aventuras de Carpeta, esta vez en formato bolsillo que permitía desgranar estas nuevas aventuras a razón de dos viñetas por página. 32 páginas en total por cuaderno. Ahora el dibujo de Gire sí aparecía limpio e inteligible. Y brillaba como merecía. Nada que ver con el de P.B.T. Pero, aun así, tampoco llegó a cuajar este nuevo intento; apenas dio para dos o tres cuadernos. Parecía como si todas las colecciones de bolsillo, salvo algunas excepciones del sello Hispano Americana, estuvieran destinadas al fracaso.


Y eso que, vista desde esta nueva disposición de amplias viñetas, las Nuevas aventuras de Carpeta poseían un impacto visual considerable, con un dibujo expresivo y rico en encuadres y perspectivas. Y lo mismo se puede decir del guión, ingenioso y repleto de situaciones bufas.























Portada y página interior cuaderno núm. 2?