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lunes, 12 de marzo de 2012

CARLOS RAY, CORAZÓN DE ACERO (Valenciana, 1941)









Editorial: Valenciana
Año: 1941
Ejemplares:  8
Dibujos:  Vañó?
Guión: 
Tamaño:  15,5 x 21,5 cm.
Páginas:  16 + cubiertas
Precio:  50 cts.





La irrupción de Editorial Valenciana en el segmento tebeo no puede calificarse de ejemplar, ni siquiera de aceptable, aunque la evolución posterior y el éxito de masas alcanzado por Roberto Alcázar y Pedrin eche por tierra esta objeción personal.
El caso es que tanto la presente colección, como las dos que le precedieron, la mencionada Roberto Alcázar y Pedrin y Bob Tailer el Justiciero, las tres de 1941, tuvieron unas hechuras poco ejemplarizantes en términos gráfico-narrativos. Luego Roberto y su acompañante Pedrin demostrarían que no es tanto como se empieza sino como se acaba. Pero lo cierto es que Carlos Ray no pasó de ocho ejemplares, todos ellos diseñados por un inexperto… Vañó?
Viendo los desmañados dibujos es normal que uno albergue dudas respecto a la autoría de este jovencito aventurero. Lo más probable es que pertenezca a Eduardo Vañó, pero hay motivos más que evidentes para la duda. Si el dibujo de los primeros cuadernos de Roberto era estático, sin apenas fondos ni perspectiva, las carencias de Carlos Ray eran aún mayores. Por no hablar de los textos de apoyo, que aquí fueron inexistentes.
La única explicación posible es que Carlos Ray fuese gestada con anterioridad a la Colección Alcazar, una de esas creaciones que una vez concluidas se quedaban en el cajón del autor o editor en espera de la bendición definitiva para ser publicada. No es más que un opinión, claro, pero no gratuita. Si alguien observa los globos o bocadillos de la colección verá que tienen algo de primitivo, de inhabitual. Mientras que el cuaderno inaugural de la Colección Alcázar (y todos los demás) mantenía el carácter generalizado de la época; esto es, un globo con textos del que se desprendía un apéndice en forma de uve direccionada hacia el personaje parlante –de los que aún perduran hoy día, vamos-- , Carlos Ray mostraba una ligera diferencia, una forma poco habitual de conectar bocadillo y personaje, como pueden observar en la página reproducida más abajo, lo que a mi modo de ver pone de manifiesto un uso precursor. 
Cuaderno núm. 8



 Página interior del cuaderno núm. 4, donde se puede 
observa el uso atípico de conexión entre globo y personaje.


miércoles, 7 de marzo de 2012

COLECCIÓN CANGURO (Marisal, 1944)





Editorial: Marisal
Año: 1944
Ejemplares:  25?
Dibujos:  Roso, Laffond...
Guión:  L. Hernández, F. Ruíz, 
Rodríguez Cantero...
Tamaño:  22 x 32 cm.
Páginas:  8 y 16 + cubiertas
Precio:  1 y 1,50 pta.



La editorial madrileña Marisal produjo un ramillete de sobresalientes colecciones durante el periodo 1942/1945, entre las que se encuentra la Colección Canguro, cabecera pionera en la utilización de un marchamo o logotipo en sus portadas; un sello de identidad gráfica en el que aparecía un canguro rodeado del nombre de la colección, aunque extrañamente no figurara en todas. En todo caso fue un hecho Inusual en esos años, dada la ridícula ley de prensa existente que impedía publicar cabeceras con nombre propio.




Excelente serie, con magníficas portadas y un dibujo interior, en general, aseado y bien estructurado, muy por encima del habitual en esa época. Colección de rango aventurero con amplia variedad de escenarios: misteriosas selvas, intrépidos pistoleros, conquistadores, historias de ciencia ficción, etc. Algunos de los cuadernos tuvieron el privilegio de contar con dos de los grandes creadores del tebeo autóctono: José Laffond y Vicente Roso, además de otras firmas.

La serie desarrolló una actividad promocional de principio a fin bajo el título "Concurso CANGURO", en el que se ponía a prueba la cultura general del lector. Preguntas del tipo ¿Islas mayores del archipiélago canario? ¿Fecha de la conquista de Méjico y nombre del conquistador?. ¿A qué escritor español se le denomina príncipe de los ingenios? ¿Quienes fueron los que descubrieron y exploraron Colombia? ¿Cual es su capital?... Con premios de lo más atractivo: un magnífico juego de carreras de caballos y varios juegos "pase-chu" de última novedad (futbolín). Conforme avanzaba la colección los premios también fueron ampliándose: bicicletas, cámaras fotográfica, etc.

No es nada fácil concretar la cantidad de números publicados, si bien podemos confirmar la aparición de al menos veinticinco cuadernos, y es más que probable que fuesen algunos más. 




Cuaderno núm. ?
Portada e interior (abajo) de Vicente Roso




martes, 28 de febrero de 2012

EL CAPITÁN SOL (Grafidea, 1948)









Editorial: Grafidea
Año: 1948
Ejemplares:  10
Dibujos:  José Grau
Guión:  Federico Amorós
Tamaño:  22 x 32 cm.
Páginas:  10 + cubiertas
Precio:  1,60 y 2 pta.




Deliciosa y original creación producida por Editorial Grafidea. Primera colaboración de José Grau con esta editorial barcelonesa, después de que el autor hubiese prestado servicios a sellos como Guerri, Valenciana y Aguilar.
Guión de Federico Amorós con reminiscencias de cine negro orientalista, en la que Grau manifiesta cierta influencia del encumbrado Milton Caniff. 
El Capitán Sol es un misterioso justiciero admirado en todos los rincones del planeta Tierra. En su presentación se puede leer: “Cada país le atribuye su nacionalidad, pero lo bien cierto es que nadie conoce su procedencia. En Europa le llaman El Hombre de Oriente, en Asia El Hijo del Cielo, en África El Gran Espíritu, y en América El Rey del Universo. En concreto, nadie sabe positivamente quien es. Algunos dudan de su existencia real. Otros le atribuyen una fantasía inmortal”. 

Estamos, pues, ante una especie de Superhéroe, al menos en aspecto e indumentaria. No obstante, el único elemento inherente y destacable de su figura era un aroma, un perfume  que adelantaba su presencia y que para los malhechores era siempre antesala de complicaciones. 
“Los maravillosos episodios de Capitán Sol con la periodista norteamericana Kitty Garner y Kinito son un modelo de emoción, de intriga y de acción que superan todo lo realizado en el vasto y amplio campo de aventuras”, seguía expresando la introducción del primer cuaderno.
A pesar de estos ingredientes y de la excelente puesta en escena, con deliciosas portadas, la colección echó el cierre en el número diez. Es probable que la serie, al menos en sus primeros cuadernos, gozara de dos ediciones con escaso intervalo de tiempo entre ambas, como demuestran las dos portadas del núm. 1 aquí reproducidas de 1,60 y 2 Pts. Aunque es necesario aclarar que la de 1,60 Pts. pertenece a una prueba de imprenta de la época y ésta pudo ver rectificado su precio antes de entrar en máquinas.  

Cuaderno núm. 1. Edición de 2 Pta. 




 Prueba de imprenta del cuaderno núm. 1 con la variante de precio de 1,60 Pta.



Primera página del cuaderno núm. 1

CARLOS EL INTRÉPIDO (Hispano Americana, 1942)









Editorial: Hispano Americana
Año: 1942
Ejemplares:  43
Dibujos:  Clarence Grey
Guión:  Willian Ritt
Tamaño:  Varios
Páginas:  16 + cubiertas
Precio:  60, 75 cts. y 1 pta.






Primera aparición en España del personaje del Cómic USA editado por vez primera en 1933, en la prensa dominical, bajo el nombre de Brick Bradford.
En nuestro país fue rebautizado por Hispano Americana como Carlos el Intrépido, al objeto de españolizar la figura de este héroe de la Ciencia Ficción creado por William Ritt (guión) y Clarence Grey (dibujo), una práctica habitual de la editorial en esos años de posguerra.
La colección fue presentada dentro de la línea global Álbumes Preferidos por la Juventud, llegando a publicar 43 cuadernos dispuestos en varios formatos. También apareció un ejemplar Extra, de gran tamaño y precio (2,50 Pts.), incluido en la serie genérica Las Grandes Aventuras.
Portada del cuaderno Extra

Años después de esta primera aparición en el tebeo autóctono, el personaje contó con dos nuevas ediciones, esta vez al amparo de Bruguera (1947) y Toray (1951), ambas sin demasiado éxito.




Cuaderno núm. 5




Página interior del cuaderno núm. 5

viernes, 24 de febrero de 2012

EL CAPITÁN SULLIVAN DE LA POLICÍA MONTADA (Marco, 1950)







Editorial: Marco
Año: 1950
Ejemplares:  8?
Dibujos:  Pedro Alférez
Guión:  Feralgo
Tamaño:  17 x 24 cm.
Páginas:  10 + portada 
Precio:  1,20 pta.






En nuestro país la cota de fama de la Policía Montada del Canadá subió sensiblemente gracias a la figura de Gary Cooper, tan memorable e idolatrada en su momento por las gentes del cine que convertía en mito cualquier personaje que interpretaba; en este caso todo un cuerpo nacional de agentes. Esto sucedía en 1940, año de producción de la película del mismo título y de su estreno en España. Luego, la cinta tendría un rosario de reestrenos que no acabaría nunca, al menos durante esa década.
También contribuyó a esa mística, otra producción Usa, esta vez sin mayor gloria actoral, denominada El Rey de la Policía Montada (1940), una cita dividida en dos jornadas que logró un mayúsculo éxito, incluso en el universo del cromo (FHER, 1946)
Con esos envidiables precedentes, Editorial Marco aborda la edición de este serial justiciero con un Capitán al mando de la cabecera; un nuevo Capitán –el cuarto de la editorial, concretamente, tras El Capitán Enigma (1946), El Capitán Fantasma (c.1947) y El Capitán León (1948), que tiene como antagonistas a los indios Pies Grises comandados por Ciervo Grande.
El encargo gráfico recayó en Pedro Alférez, personalísimo dibujante que aquí, en la presente serie, llegó a implicarse de lo lindo prestando su imagen, incluso su propio domicilio, a la causa promocional de la colección. Los lectores eran invitados a través del dorso de los cuadernos a participar de un jugoso concurso. Y quien cursaba la invitación era el propio dibujante, con una llamada a colorear la viñeta encartada en cada cuaderno y enviarla a su propio domicilio.
La cosa, parece, sólo dio para ocho entregas. Editorial Marco anunció un noveno cuaderno cuya publicación no se ha podido confirmar y del que aquí damos testimonio, al menos de la existencia previa a su publicación, reproduciendo el original de la portada.

Cuaderno núm. 4



 Portada del cuaderno núm. 9, que al perecer no llegó a publicarse.
Dibujo original